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Mariscal de Campo Walther von Brauchitsch

Dirigió las campañas de Polonia, FranciaNoruega, Dinamarca, Países Bajos y Bélgica. Fue relevado por Hitler cuando la invasión de la Unión Soviética se estancó



Walther/Von Brauchitsch/Comandante en Jefe de la Wehrmacht/Berlín, 4 de octubre de 1881-Hamburgo, 18 de octubre de 1948/
El Mariscal de Campo Walther von Brauchitsch fue el Comandante en Jefe del Ejército alemán en los victoriosos años de la Blitzkrieg. Las campañas de Polonia, Noruega y Dinamarca, Francia, Países Bajos y Bélgica, además de las operaciones de los Balcanes, fueron acometidas bajo su mando, así como los planes operativos de la Operación Barbarroja, la invasión de la URSS.
Veterano de la Primera Guerra Mundial y destacado oficial de Estado Mayor, era tenido por todos como un ejemplo de las virtudes asociadas a la casta militar alemana y un oficial dotado de unas capacidades tácticas y estratégicas extraordinarias. Tras haber sido comandante militar de Prusia Oriental y del IV Grupo de Ejércitos, asumió la jefatura del Heer en 1938 como consecuencia del escándalo Blomberg y la renuncia de Von Fritsch. En poco tiempo, se vio implicado en las conspiraciones que altos mandos del ejército planeaban para acabar con Hitler con motivo de la Crisis de los Sudetes. Y aunque Von Brauchitsch no participó activamente en ninguna, ni las alentó, lo cierto es que contemporizó con todas ellas. Su posición al frente del ejército fue siempre incómoda, su nombramiento se puede considerar como una consecuencia directa de las fuertes presiones ejercidas por los sectores más tradicionales de la milicia, que veían al por entonces general Von Brauchitsch como una garantía para salvaguardar la tradicional independencia de las fuerzas armadas alemanas con respecto al poder político.
Aunque Von Brauchitsch no simpatizaba en modo alguno con los nazis, se convirtió en un militar muy cercano a Hitler, al que no osó contradecir en las numerosas ocasiones en que el criterio del dictador nazi iba en contra de toda lógica militar.
Fracasada la Operación Tifón y frenada la Wehrmacht por el Ejército Rojo a las puertas de Moscú en diciembre de 1941, lo que supuso el fin de la Operación Barbarroja, fue relevado de su mando en el denominado «Baile de los generales», siendo el propio Hitler quien asumió personalmente la comandancia de las operaciones del ejército. Relegado por cuestiones de salud (y poca fiabilidad política), Von Brauchitsch permaneció ajeno y sin ningún mando activo durante el resto de la guerra. Apresado por los aliados en 1945, murió antes de ser llevado a juicio en Núremberg para responder a acusaciones por crímenes de guerra.

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